martes, 4 de mayo de 2010

El fin del periódico en papel?

Si no hubiese terminado hace poco el último libro que escribió Arthur C. Clarke antes de morir en 2008, probablemente no me habría atrevido a colgar esta entrada.
Ahora hay muchos gurús que aventuran el final de los periódicos de papel. Como la mayoría son propietarios y grandes magnates de empresas periodísticas, para consolarnos a los pobres reporteros que trabajamos para ellos, añaden después que los periódicos morirán, pero los periodistas seguiremnos existiendo, debemos seguir existiendo, en pro de la libertad de información de los pueblos del mundo y bla bla bla.
Lo mucho que les importa a ellos que los millones de personas que pueblan este planeta estén informados. Lo que quieren es hacer negocio con la información, porque eso, la información, siempre la ha recibido quien pudiera pagar por ella. Y los demás, en la inopia.
Pero no es eso a lo que iba.
Se trata de la infabilidad de Internet. De su perdurabilidad inamovible. Nadie pone en duda que Internet es el futuro, un futuro que nadie puede tocar.
Nadie?
Bueno, pues resulta que tanto al señor Clarke como a mí, que no nos conocemos de nada, se nos ha ocurrido que igual se puede inventar un arma no asesina, es decir, que no mate a las personas, pero que pueda provocar un apagón electromagnético que deje a una amplia zona sin electricidad, sin televisión, sin radio, y, oh, qué pena, sin Internet.
Y si a nosotros dos, tan distintos (bueno, a mí me gustan los chicos más jóvenes que yo, pero no tan jóvenes como por los que el autor de ciencia ficción sentía debilidad, y por los que se mudó a vivir en Sri Lanka), como digo, tan distintos, se nos ha ocurrido que se puede provocar un apagón digital que deje a empresas, bancos, compañías de telecomunicaciones... fuera de combate (ah, y ahora recuerdo que el sueco Heining Mankel, creador del comisario Wallander, también escribió un libro sobre un posible atentado similar), por qué no puede ser que otros estén buscando lo mismo?
Y si eso llegase a pasar, los únicos que podrían estar en la calle informando serían los periódicos que tuvieran a mano una rotativa de las de antes (y un buen generador con la energía que fuese para hacerla funcionar) para poner en la calle al día siguiente un periódico táctil, de papel que se puediese agarrar bien firme con las manos, y que ningún virus informático pudiera estropear.
Tal vez no sería una tirada millonaria, apenas unos miles de ejemplares. Pero estarían en la calle, informando a esas personas para quienes los periodistas trabajamos, los lectores.
Porque nosotros no trabajamos para los dueños de nuestras empresas, ni para los anunciantes que pagan las facturas. Nosotros sólo trabajamos para la sociedad civil, para los lectores que quieren estar informados.
Que si morirá el periódico de papel? Bueno, primero habrá que inventar algo que pueda leer esa más de la mitad de la humanidad que a día de hoy no tiene electricidad para poder conectarse a la inefable Internet. Claro que para eso tendrán primero que saber leer, y por ahora parece que hay bastante gente interesada en que no lo hagan.
Pero somos más, muchos más, los que sabemos que algún día sabrán leer, y leerán, y aunque en sus pueblos no haya electricidad, habrá un periódico de papel donde alguien les contará las cosas que ocurren.

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