sábado, 20 de marzo de 2010

El amigo que se va

Una vez tuve una amiga que desapareció. No, esto no es la continuación de la entrada anterior. No se la tragó la tierra. Simplemente pasó de mí. Nunca más supe de ella.
Éramos super íntimas. Compartíamos tiempo, risas, secretos, confidencias, inseguridades y opiniones.
Y de repente dejó que contestar a mis llamadas, de responder a mis mensajes. Jamás supe si la ofendí, si la aburrí, si la superé. Si le negué algo que esperaba de mí y no supe dárselo porque nunca me lo pidió.
Para una mujer curiosa como yo quedaron muchas preguntas en el aire.
Otras personas que la conocen nunca me supieron dar razón. Algunas dijeron que es una tía muy rara. Bueno, si lo era, ya era así cuando estábamos juntas. Y yo tampoco soy digamos que muy normal, o acaso standard.
También hubo quien apuntó que ella tenía mucho carácter y que cuando vio que yo no hacía las cosas como ella me decía que las hiciera, puso tiempo de por medio. Yo nunca tuve la sensación de que me dijera cómo había que hacer las cosas, así que igual fue eso, que ella me estaba diciendo cómo hacerlas y yo ni siquiera llegué a escucharla. De todas formas, nunca hago las cosas como me dicen los demás, no lo computo. Si ni siquiera hago las cosas como me digo a mí misma que las haga!
Los amigos llegan, se van, desaparecen un tiempo, luego algunos vuelven. A veces me entero de que les ofendí, y en su momento no me di cuenta, y como nunca llegaron a decirte que les había ofendido, a mí no se me ocurrió pedirles perdón por algo que hice o por algo que dije, o por algo que no hice o por algo que no hice.
La gente dice que no cree en la telepatía, pero actúan como si los amigos y allegados tuvieran que leer en sus pensamientos las expectativas que tienen de ellos.
Yo no tenía ni siquiera la expectativa de que alguien tuviera espectativas sobre mí.
Ahora sé que eso es imposible, todo el mundo tiene expectativas sobre los demás y sobre sí mismo. Como no estuve atenta a las suyas, aquella amiga se fue. Puede que fuera eso.
Y cómo no supe qué fue lo que no hice, o lo que hice mal, o lo que no dije, o lo que dije mal, seguramente algun amigo o amiga vuelva a desaparecer, sólo por darse el gusto de largarse de mi vida sin dar explicaciones.
Bueno, será que es así como deben ser las cosas. Pero se va dejando una estela que no se puede borrar.