lunes, 21 de junio de 2010

A noite de Uxía

Tremendo concerto de Uxía http://www.uxia.net/ onte no Bar Liceum do Porriño http://www.barliceum.com/principal.htm. Coa sua voz de mel encheu a calurosa noite e levouse ao publico, amigos e familia a vivir no ceo, case voamos nas ás do seu cantar. Grazas, Uxía, irmá.
Pero despois... Aventura na madrugada!
Ás tres e media da mañá, Aldara, a miña filla que xa sabe facer de nai comigo (ben!), xa estabamos por fin na cama... Pero antes...
Un home descoñecido chega xunto de nós no medio da noite. Baixase do seu coche... E axudanos a quita-lo noso do medio da estrada, xusto fronte a nosa casa de Peitieiros, alá arriba naquel monte baixo o alto de San Antoniño, en Gondomar.
Pero antes...
Chegamos co coche a casa e, daquela máis das dúas da madrugada, e cando lle vou dar volta para que quede cara á costa abaixo, callase. Non da arrincado. Non entran ben as marchas. Estamos no medio da estrada. O coche tapa-la enteira. Dunha beira a outra. Saímos. Corre, corre, ponte o chaleco reflectante, toma este triángulo, pono alá, na estrada. Chamo a urxencias. Chámame a Garda Civil. Nada, non se preocupe que por esa estrada non pasa agora ninguén, chame á asistencia do seu seguro para que lle retiren o coche, boas noites. Empurramos e empurramos, case rompo as sandalias de barre-lo chan de Cans na madrugada da derradeira noite, Aldara case rompe o seu lombo. Pero por fin o coche xa só tapa un carril. Chamo. O guindastre virá en media hora. Pero logo vou te-lo que chamar de novo porque o coche estará xa ben aparcado. Axudaranos o señor descoñecido, e o guindastre virá mañá pola mañá, ou sexa hoxe. O señor chamabase Carlos e era igual que Cuesta, o de Sete Vidas, quédese señor Cuesta...
Pero antes...
O coche sube pola autoestrada desde O Porriño. Estivemos a tomar unhas canas na terraza do Liceum cos do grupo de Maxi, coa retranqueira Vanesa a pandereteira e aprendín qué facer coas abellas e as colmenas falando con Jose. Falamos con Uxía, do ben que canta e que chorei chorei coa casiña branca, do ben que tocan e o ben que están os dous músicos que van con ela (que están por alí pero non falamos con eles, glups). Contan historias dos seráns, que se querías bailar comigo, que se eu contigo non vou quitar un baile nin tola... Gustaríame saber bailar para poder face-lo propio nun serán. Pero nunca estiven nun serán, que divertido soa cando falan eles dun.
Penso que igual dou unhas clases para aprender a bailar e o coche non está dacordo, porque se vai quedando na costa, e case non sube, ai miña naisiña, que imos en segunda e esto non da rematada a costa, fai un ruído estraño. Chegamos ao cumio, o coche baixa, pero cando ten que subir, se vai quedando.
Fago todos os símbolos Reiki que coñezo e algúns máis que invento, e bótolle a enerxía por riba do motor, cunha man para abaixo e outra para arriba para que caia a enerxía do universo. Fagoo, sen fe, pero fagoo.
Igual vai ser por iso que sube o coche, e baixa ata Gondomar, e sube todo todo ata Peitieiros e só se para de todo cando estamos xunto á nosa casa, e cando xa non esperamos nada, vai ser por iso que vai chegar un home que ía de Tui a Morgadáns e que nunca colle pola nosa mini estrada e onte, cando viu o cruzamento da principal ata Gondomar para Couso e Peitieiros, dioulle por coller por alí, as dúas e media da mañá, polo medio do bosque, todo escuro, sen farols, unha estrada estreita e chea de curvas que el non coñecía. E chega e nos axuda e nós podemos chegar á cama e lembrar a voz de mel de Uxía que enche aínda as nosas almas.

domingo, 20 de junio de 2010

Del cuaderno a la Red sin red. Y si...

Si me dicen que mañana
pudiera ser yo feliz
quemaría la madrugada
hasta hacerla sonreir.

Si dejaras de mirarme
para ver si te vigilo
me gustaría tratarte
con si no fueras un niño.

Si te atrevieras un día
a saltar sobre las brasas
salvarías toda tu vida
y verías que no quemaban.

Si yo pudiera olvidarte
y me dejaras marchar
me gustaría premiarte
con poderte despreciar
4 de junio de 2010

domingo, 6 de junio de 2010

Del cuaderno a la Red sin red. Mi reflejo.

Quiero conocerte
Desde que apareciste
Comencé a hacer cosas
Que creía abandonadas
Veo en ti la ruta
Que una vez dejé
En una encrucijada
Aparta cuando me evoques
El telón de la presencia
De quien volvió a cruzar
Nuestros caminos
Tal vez una búsqueda de siglos
De nuevo nos une
Tal vez una casualidad
Un porque sí
Pero es extraño el impulso
Que me empuja
Cuando te leo
La fuerza que mi inspira
Cuando te veo
Interpretar a otros
Que no son tú
Pero que tanto se te asemejan
Aparta de entre tú y yo
La figura imprescindible
De tu amor de ahora
Su hoyuelo hipnótico
Y su imparable discurso
Quiero conocerte
Sin intermediarios
Como no pude hacerlo antes
Cuando me fui
Arrastrada por el peso
De una guerra
Que se nos vino encima
Como la lava de un volcán.
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4 de mayo de 2010.
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viernes, 4 de junio de 2010

Una mañana con Winnie

Conocer a Winnie Mandikizela Mandela, la ex de Nelson Mandela, no es algo que pase todos los días.
El jueves 27 de mayo me encomendaron hacerle una entrevista que hoy ha salido publicada en El País, http://bit.ly/9ANK0I, y allá que me fui yo a primera hora de la mañana al Círculo de Bellas Artes de Madrid para escuchar la conferencia que iba a dar la política sudafricana en las jornadas "Sáhara Occidental, una agenda pendiente", organizadas por las Universidades Públicas Madrileñas, la secretaría de Acción Social de la Universidad Autónoma de Madrid y la Consejería de Empleo, Mujer e Inmigración de la Comunidad de Madrid (http://bit.ly/9E2A7v).
Para empezar, decir que repartió estopa a espuertas. Que no se cortó, la señora. Allí dio caña a las universidades, que no se movilizan ni aunque caiga un aerolito. Que, bueno, tal vez no sea el momento de organizar manifestaciones ni correr delante de los grises, digo la policía, pero por hablar un poquito en las clases, organizar alguna asmablea de vez en cuando, ni a profesores ni a estudiantes se les van a caer los anillos.
Pero claro, quien se acuerda ahora con la que está cayendo de que el Sáhara Occidental fue colonia española y que España nunca le dio la independencia, como hizo con otros lugares, como Guinea Ecuatorial, sino que salimos por piernas en cuanto el rey de Marruecos echó por las arenas a los de la Marcha Verde.
Pero claro, como para ponerse a mal con Marruecos (esa parte la cuento en la entrevista).
También le dio a Francia, a Bélgica, a Estados Unidos. Creo que China no salió, pero fue por los pelos.
Y cuando terminó, y se hizo un montón de fotos con todos los saharahuis (o más bien todas, porque sobre todo estaban las mujeres saharauis, que como todos comprobamos con Aminetu Haidar, lo tiene todo muy bien puesto), llegó el momento de la entrevista.
La cosa es que para que sea una entrevista de última página, la redactora debe compartir mesa y mantel ella sola (o lo más sola posible) con la entrevistada.
Pero Winnie había quedado para comer con el primer ministro saharaui y otros ilustres invitados, así que tendría que ser un café. O una comida con muuuucha compañía.
Con la ex señora de Nelson Mandela iba un señor de gafas que la defendía como un león.
"Mira, guapa, ella tiene que descansar antes de comer, así que, si quieres, te da un ratito ahora con el café, lo tomas o lo dejas", me dijo, mas chulo que un ocho.
Ella intentaba aplacarle, con poca insistencia. Pero ahí la gente del Círculo me salvó.
Resulta que querían enseñarme el ático, una terraza enorme que acaban de reinaugurar hace unos meses después de una potente reforma, y en la que, además de exposiciones, se puede disfrutar de una vista de Madrid todo a la redonda Im-Presionante (recomiendo encarecidamente la visita).
Así que les pregunté a los de Mandela: "Os gusta Madrid?". "Sí, sí, claro, mucho". "Pues podéis subir conmigo, que la gente del Círculo me lleva a ver la parte de la terraza, que es nueva y se ve toda la ciudad".
Y allí que subimos.
En el ascensor se podía cortar el aire con cuchillo, salvo por la afabilidad de Mahfud, el encargado de prensa saharaui, un encanto, y Silvia, de Acción Social de la UAM.
Pero, en fin, una vez arriba empezaron (empezamos!) a flipar con las vistas: Que si os hago una foto, que si me haces una foto con Winnie... Y al final su cancerbero acabó haciéndome fotos con el móvil y diciendo: "Oh, yeah, Madrid is very pretty, hahahaha!".
El hielo se había roto, buf, aunque yo no hacía más que pensar que en la cafetería del Círculo no se puede fumar y estaba un poco de los nervios.
Bajamos y nos sentamos en uno de los sofás delante de los ventanales. Y, cuando me voy a poner en acción, va la señora Mandela y me empieza a acribillar a preguntas. Que si la inmigración africana, que si por qué el Gobierno español se lleva tan bien con Marruecos, que dónde están que no se ven los africanos de Madrid, que cómo se vigilan las fronteras si España está rodeada de mar por todas partes menos por una que es el itsmo (y otra, Portugal).
Yo, ante la duda, puse la grabadora a trabajar. La grabadora, grabadora. De los años setenta debía de ser. La única que quedaba la noche anterior en el periódico. Estamos ahorrando...
Cuando la saqué, el misterioso acompañante de Winnie se partía la caja, incluso me ofreció su móvil para grabar. Apunto aquí que lo de misterioso no es licencia poética, es que insistía en no decirme su nombre, pero en una de estas se le escapó: "De los nietos de Winnie, ocho son míos". "Ya está, te cacé", pensé yo. Luego retomo esta parte.
El misterioso ya vio que yo me iba a poner mala porque ya no sabía qué contestarle a la señora Mandela, ni que yo fuera estadista o diplomática (después de esto, igual me pienso lo de dedicarme a la política, jajajaja!), y le dijo: "Vaya, Mamma, estás tú haciendo más preguntas que la periodista, déjala a la pobre que haga su trabajo". Y yo: "Bueno, algo de esto me temía, pero no tal interrogatorio!". Y aquí se partieron los dos de risa y ya fue coser y cantar.
Bueno, no tanto, porque Winnie no dejaba de contestar al móvil, aunque yo mientras tanto no apagué la grabadora del siglo XIX. Lo malo es que el misterioso me estaba entreteniendo con su conversación: "Pues ahora nos vamos a Cuba... Tú no conoces a los Cuban Five?... No, no es un grupo de música, son cinco cubanos que están presos en Estados Unidos, míralo en Internet, jajajajajaja!".
Como Winnie no dejaba de hablar, el misterioso me pidió que apagase el parato y me explicó que les habían dado esa misma mañana una "muy mala noticia". "Mira", me dijo. Y leí un mensaje en su móvil: "Fulano de tal, que trabajaba en el equipo de seguridad de Tata, ha sido hallado asesinado en el barrio de Tal, a las afueras de Soweto". Su mujer le había mandado ese mensaje. Tata es Nelson Mandela.
Oí a Winnie dar consuelo a alguien por teléfono. "Es el padre del chaval, 29 años, qué pena...", me informó el misterioso. "Ay, por Dios, pero cómo ha podido ser así, qué horror, pero cómo fue, cuéntame, y cuando es el entierro, ahora estoy en Madrid pero voy a intentar llegar, yo creo que el viernes estamos de vuelta en casa y te veo, mucho ánimo, sabes que te queremos, son tantos años...". Esta era Winnie.
Cuando cuelga se vuelve hacia mí con lágrimas de rabia en los ojos, sí, las Mandelas también lloran. "Pero qué salvajada, es que le han cortado las manos, y la nariz, cómo se puede hacer eso con nadie, quién tiene derecho a matar a otro! Nadie lo tiene. Mi vida me la ha dado Dios y sólo él me la puede quitar, ni siquiera yo puedo quitármela". Bueno, parte de esto también está en la entrevista.
Le digo que Sudáfrica está mejor de lo que estuvo, pero que tiene fama de ser un país muy violento, sobre todo las ciudades (ellos viven en Johannesburgo). "Pero si en todas partes hay violencia! Mira ahora en Yorkshire, descubren a un tipo que se ha cargado a tres mujeres, prostitutas. Pero por qué alguien se cree con derecho de matar a otra persona porque vende su cuerpo? O porque son mujeres?", exclama. Tiene una profunda voz africana, la verdad. "Mamma, lo hacen porque las prostitutas están más desprotegidas, si alguien las ataca, puede que nadie se dé cuenta en meses", dice el misterioso.
Ahí ya entramos en una denuncia de la violencia contra las mujeres, de la violencia en el seno de la familia (ella nos recuerda a los dos que también hay mujeres que matan a hombres, e incluso a sus hijos). "Violencia por todas partes, pero ¿adónde va a llegar este mundo, por Dios?", insiste la señora.
Al final, el café han sido dos para cada uno de ellos, un zumo para alguien, un café para mí y dos aguas en comandita. Ella no ha querido comer nada. "Sólo come a sus horas", me dijo el misterioso. Le pregunté que por qué, pero sólo me contestaron los sillones de la cafetería. Pero yo sé la respuesta porque para eso hice la noche anterior mis deberes en Internet: es diabética (pero admitirlo sería hablar de sí misma y eso parece que se lo prohíbe su religión).
Nos despedimos entre risas. "Si vienes a Sudáfrica llámame", me dice el misterioso. "Pero si no sé cómo te llamas ni tengo tu móvil, jajajaja! Bueno, toma mi tarjeta y si te apetece, me mandas un email", le digo. "Veremos, según lo que pongas en la entrevista". Ay qué miedo porfavor!
Epílogo: escribo la entrevista (cuando oigo la cinta, me doy cuenta de que casi hablamos más el misterioso y yo que Winnie M.-Mandela, glups!).
La termino y pienso: ahora es la mía. Me meto en Wikipedia y consulto los perfiles de Winnie primero y después de Nelson Mandela. Éxito en este último. El misterioso no puede ser hijo porque los dos varones que tuvo Mandela con su primera esposa ya han muerto. Con Winnie tuvo dos hijas, Zenani (Zena) y Zindziswa (Zindzi). Y Zena se casó en 1976 con el príncipe Thumbmuzi Dlamini, hermano mayor del rey Mswati de Swazilandia. Así que colgué este nombre en Google Images y pensé: "Te cacé". Los príncipes de Swazilandi existen. 20 años más joven, sí, pero aquel príncipe de Swazilandia era nuestro hombre misterioso.
Aun no me han escrito ningún email...

jueves, 3 de junio de 2010

Del cuaderno a la Red sin red. Promesas centenarias.

Prometiste
que tu venganza
sería eterna
y lo has cumplido.
Tal vez no ha sido
eterna
pero sí, sin duda, centenaria.
Prometiste
no volver a mirarme
y me has mirado,
pero no me has visto.
Prometiste olvidarme
y al encontrame
no me recordabas.

Pero yo prometí
otras cosas.

Prometí volver
y buscarte
y volví y no te busqué,
pero te encontré
y todas las piezas
encajaron,
entendí la música
de las esferas
y las leyes secretas
del Universo.
Prometí amarte
en el silencio de los siglos
y te amé a gritos
que no quisiste
escuchar.

Y ahora no sé
cómo conjugar
mis promesas
con tus reproches,
cómo conjurar
tus promesas,
porque tu deseo
de venganza
ahora es sólo miedo
a mi mirada
a mis palabras
a mi paso por tus sueños
a mi silencio
invisible a tu lado
donde siempre estoy
porque nunca estoy.

2 de mayo de 2010