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Mostrando entradas de febrero, 2010

Quién sabe dónde

Esta mañana he tenido un atisbo de comprensión hacia quienes lo dejan todo atrás sin despedirse. Los que se escapan. Los que se van.
Me he acordado de aquel programa, 'Quien sabe dónde', tan generoso en historias y en la sugerencia de cientos de finales para muchas otras que nunca se resolvían.
Me imaginé a algunos de los que no daban noticia durante años, para luego aparecer en algún lugar empujados por la presión mediática de aquel espacio de tanto tirón.
Me acuerdo de una mujer que se había ido de un día para otro, dejando a su marido y a sus hijas, tres creo que eran, ya adolescentes o jovencitas.
En aquella familia no se reconocían problemas. Nada de maltrato, apenas las discusiones típicas con sus padres de las adolescentes. Adolescentes de los de entonces, que eran menos fieros que los de ahora, todavía no había nacido la Generación Emperador.
La madre, además de echar para adelante con la casa, salía a trabajar limpiando en el Ayuntamiento de la localidad, donde todo el mun…

Pequeños apuntes personales

El cambio, lo único que permanece.
Pues qué barbaridad. Porque empezar a cambiar es un no parar. Todo empieza a acelerarse y ya no me reconozco ni en la que era hace dos semanas. Bueno, no exageremos, hace dos meses.
Es curioso, porque la mayoría de la gente a mi alrededor no nota nada, pero yo les veo completamente diferentes. Procuro tratarles como si todo siguiera igual, o más bien les sigo la corriente hasta donde puedo, para no descolocarlos demasiado.
Y, a todo esto, yo, con tantas ganas de escribir, y de salto en salto no he conseguido sentarme a hilar una línea.
Hace nada que me me iba a esquiar a Andorra, y ya estoy a punto de viajar a Galicia unos días. Y, entre medias, mucho de casa al trabajo y del trabajo a casa, pero todo vivido con una intensidad como si fuera una aventura, porque cada día me encontraba con algo nuevo que, sí, se parecía mucho a lo del día anterior, pero no tenía nada que ver.
Dado que, objetivamente, nada fuera de mí había cambiado, la que debía de haber ca…