viernes, 19 de noviembre de 2010

Cambio cambias cambiar. Del cuanderno a la Red sin red.

Dicen que cuando tú cambias
Todo cambia
Y es así
La gente que te gustaba ya te aburre
La gente que no te gustaba ahora te atrae
Te apetece hacer lo que desconoces
Te conviertes en aprendiz
De todo lo que te llama la atención
Y todo te llama la atención
Todo
Menos lo antiguo
Si antes disfrutabas hablando del pasado
Ahora te parece como comer pan revenido
Si antes te gustaba pensar en arreglar todas las erratas
Ahora prefieres ver que las páginas están vivas y por eso
Se equivocan
Si antes resolvías todo de un zarpazo
Ahora prefieres sentarte y observar cómo
Se arreglan solos
Los asuntos las personas los desagües atascados
Si antes cualquier minuto de brazos caídos
Era tiempo perdido
Ahora cada segundo trabajado es un viaje
Que le robas al sueño o es un sueño
Que le robas al viaje
Las palabras huelen a naftalina
En conversaciones escuchadas mil veces
Las miradas no te hablan como entonces
Te das cuenta de que
En realidad nunca dijeron nada
Solo resonaba lo que ya estaba en tu cabeza
Y tienes tu cabeza llena de silencios porque de repente
Ya no sabes qué decir
Ya no te sirven las discusiones anteriores
Aquellas conversaciones son fantasmas aburridos que ya no ven
La gracia a los golpes del dominó.
6 de agosto de 2010

martes, 16 de noviembre de 2010

Soneto de verano. Del cuaderno a la Red sin red.

Los sueños son traiciones escondidas
Que asoman desenfundan y pelean
Disparan con pasiones mantenidas
Cantan voluntades que flaquean

Las noches son recuerdos de otras vidas
De vientos que no soplan ya no ondean
Banderas olvidadas batallas perdidas
Se olvidan en rescoldos que aún humean

Si llega el despertar en la mañana
Abre extenso sus brazos el futuro
Mientras oigo bramar a la campana
Prometo no dejar en pie ni un solo muro
Me quitaré disfraces y sotanas
Seré libre en el mundo inseguro
4 de agosto de 2010.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Del cuaderno a la Red sin red. Búsqueda.

He pasado días y noches buscando una frase
yo no sabía que era la frase la que me buscaba a mí
pero no encontraba un hueco de silencio por el que abrirse paso
28 de julio de 2010

jueves, 11 de noviembre de 2010

Inamovibles. Del cuaderno a la Red sin red.

Los veranos llevan años sin ser perfectos
Las curvas ya no ofrecen ninguna emoción
Hace tiempo que a nadie apetece despertar de los sueños
Que nadie cree lo que dice mi voz
Cada día amanece pareciéndose a muchos
Cada noche se expone como si no hubiera sol
En todas las miradas el vacío se impuso
En el pecho hay piedras bajo el esternón
No se lleva dejarse arrastrar por el impulso
Menos todavía que nos guíe el corazón
Caminos constreñidos
Amarrados
Al pasado
Pasitos bien cortitos
No vayáis a destacar
Qué tal si cogéis todos
Marcháis bien juntitos
Tomaditos de las manos
Hasta hundiros en el mar

22 de julio de 2010

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Abajo y arriba. Del cuaderno a la Red sin red.

Antes soñaba
Con remolinos de agua
Que me arrastraban
A lo profundo
Lo oscuro
Lo desesperado
Ahora siento
Remolinos de luz
Que me impulsan
Al infinito
Lo maravilloso
Lo inconmensurable

Ambas situaciones dan vértigo

14 de julio de 2010

martes, 9 de noviembre de 2010

Crisálida. Del cuaderno a la Red sin red.

¿Conoce la crisálida el dolor o duerme feliz en su palacio de seda?
Porque es duro caminar arrastrarse respirar comer despertarse temer esconderse temblar defenderse defecar trepar calentarse subir escapar enfriarse bajar vivir
Imagino que sueña tan solo repite una y otra vez
Aquellos verbos los conjuga en todos los tiempos
En todas las personas es una y es todas yo tú ella él nosotras nosotros vosotras vosotros ellas ellos
Como si soñar no fuera esfuerzo suficiente
Imagino que no imagina que un día volverá a despertarse respirar comer temer temblar defecar calentarse subir enfriarse bajar
Pero olvidará cuando tenía que caminar arrastrarse esconderse trepar o defenderse
A cambio solo tendrá que exhibirse mostrarse follar volar
Vivir
¿Conocerá la mariposa el dolor o morir será para ella solo dejar de batir las alas?
13 de julio de 2010

domingo, 26 de septiembre de 2010

Consumidores apampanaos

Supongo que todos los que me leeis, y vuestros amigos, vuestras familias, vuestros compañeros de trabajo, de paro, de estudios o de la compra, y sobre todo los de la compra, pagáis el recibo de la luz.
Supongo que a estas alturas ya os habréis enterado de que va a subir más de un 4%, cuando el índice de precios al consumo (IPC) no llega ni al 2% (y eso porque ha subido el IVA, que sino igual entramos en deflacción, es decir, en índice negativo; que bajan los precios, vaya).
No sé si sabréis que los beneficios netos de las compañías electricas han seguido subiendo. No en vano, la suma de los aumentos en los últimos tres años de la factura de la luz alcanza el 25%.
Que todos hemos pagado sin rechistar. Consumidores apampanaos, vaya chollo para las empresas.
En estos años, se han hecho algunos apagones populares de cinco minutos, una hora, en algunos días determinados, casi siempre por razones ecologistas, que muy bien está, ni qué decir tiene.
Me pregunto qué pasaría si, por ejemplo, a partir de octubre, nos da por apagar todas las luces de la casa (vale, para los más adictos dejamos la televisión...) durante una hora todos los días el mes.
El resto, con velas.
Me pregunto, queridas consumidoras y queridos consumidores, qué pasaría si por una vez, tan sólo un mes, tan sólo una hora, tomásemos las riendas de nuestra responsabilidad personal en cómo están yendo las cosas (sí, lo que está ocurriendo igual pasa porque nosotros seguimos viviendo como si no pasara nada, nada mejor para la mente que el autoengaño, eh?) y decidiésemos dar un poco por saco a las grandes corporaciones.
Somos un poder inmenso, nosotros los consumidores. Si dejamos de consumir, insisto, se cagan.
La huelga ya no es sólo dejar de ir a trabajar un día (que por supuesto, está muy bien para quienes todavía crean en ello).
La huelga hay que hacerla todos los días. En principio, sólo una hora, sólo un mes.
Te atreves a intentarlo? Comparte esto con tus amigos.
Yo no pierdo nada con proponerlo. Solo soy La Que Abre Las Puertas. Mi obligación no es que nadie entre o salga por ellas. Ahí queda el libre albedrío.
Abierta queda.
Bienvenidos a lo nuevo.

martes, 14 de septiembre de 2010

Voyage à La Rochelle 1. Hendaye

Llego a Hendaya y el sol perpendicular a mis ojos se esconde detrás de las colinas. Me recibe amplia la playa, la marea creciente, como la luna.
Los surfistas trazan caminos sobre las olas, las olas cantan una canción suave, un murmullo acogedor. La gente deja huellas en la orilla, con la certeza irrepetible del instante. Las borrará el océano, y no tendrá ninguna importancia.
El viento ni siquiera susurra, todo se adormece. La luz cambia y del azul vira al violeta, al morado, al rosa. Se refleja en el espejo que abandonan las olas sobre la arena.
Juraría que he visto tras los montes oscuros el rayo verde, le rayont vert, pardonez moi pas'ceque je ne parle pas an bon français... encore.
Dejo atrás un viaje aderezado con una morcilla llegada del cielo en Lerma, bajo el sol de las tres de la tarde de un septiembre mediado que promete más calor.
Los árboles también saben que el invierno tardará en llegar, y no esperan nieves. El planeta se calienta, y ellos piensan que es de dentro hacia afuera, y no por nuestros imponderables. Pero mejor nosotros lo seguimos pensando porque la verdad es que se va a respirar mucho mejor en unas ciudades movidas por el viento y por el sol en vez de por los ruidosos motores de explosión.
Ellos, como tantas otras cosas, ya cumplieron con su tiempo. Siguen ahí, pero pertenecen al pasado. Mientras tanto, los utilizamos, como tantas otras cosas que ya nunca volverán a ser nuevas, pero que todavía nos sirven, aunque ya intuyamos que algun día nos van a resultar más que incómodas.
En el camino he visto los síntomas más extraños de una crisis apabullante como la que se supone que nos embarga. Cientos de camiones en unas autopistas abarrotadas, con circulación fluída de coches que no eran precisamente para el plan Renove, sino con poca edad.
La gente, un martes cualquiera, ocupa los bares y los restaurantes, y ni aquí ni en España piden precisamente bocadillos.
Desgraciadamente, hay varios millones que se ven con el agua al cuello y hay quien quiere hacernos creer que esto va a durar muuuuucho. Así, los que todavía trabajamos estaremos asustados porque igual perdemos nuestros garbanzos, y los que no tienen trabajo directamente entran en pánico, como si por el mero hecho de depender de las ayudas fueran a ser teletransportados a los campos de refugiados de Darfur o a meterse en el cuerpo de una mujer violada en Kivu norte.
Y no va a ser así. Son gente sin trabajo, jodida, con la obligación de hacer números a cada paso que dan en el supermercado. Nadie se ocupa de recordarles que tienen cerca un supermercado, que tienen familias que les pueden ayudar, amigos. Que si lo peor ocurre (que la familia y los amigos están igual) hay organizaciones para que, pongo a dios por testigo que nunca ninguno de ellos volverá a pasar hambre.
No quiero quitar importancia al marrón que os estais comiendo los que ahora estais sin trabajo. Sólo quiero que dejeis de tener miedo. Repito: dejad de tener miedo.
El miedo es una energía muy poderosa, una emoción tan potente que casi de forma automática atrae lo que se teme, sea lo que sea. La explicación está en la mecánica cuántica, pero admito mi ignorancia al respecto. Deciros que he comprobado sus efectos, y con eso a mí me vale. Nada como la ciencia empírica.
Las cosas están mejor de lo que nos cuentan, pero no nos lo dicen porque está muy bien tener a una población amedrentada. Como mucho, entraremos en el cabreo y en la ira, y nos dejarán el derecho al pataleo. Pero con nuestro miedo no podemos pensar en otras actuaciones, o falta de las mismas, con las que podríamos afrontar estos tiempos.
¿Es que a nadie se le ha ocurrido que TODOS podríamos dejar de comprar alguna marca durante, por ejemplo, una semana o dos, al saber que ha hecho una regulación de empleo poco justificada? ¿qué pensais que pasaría? Que irían a la quiebra y echarían al resto, dirán los que todavía se creen el discurso oficial. Pues no. Los empresarios salvarían el culo, como pasó con Díaz Ferrán y sus empresas, como que la gente compró billetes y paquetes de vacaciones hasta el último día.
Los consumidores somos el poder más absoluto en esta sociedad. Afortunadamente para los que todavía la dirigen, por el momento no nos hemos dado cuenta.
Si decidimos boicotear algo, seguro que las consecuencias son enormes. Y si la empresa decide seguir aplastando a sus trabajadores, los señores que la gestionan tienen nombres y apellidos, y antes o después montarán o gestionarán otra empresa, pero los consumidores podremos estar detrás de ellos y boicotearlos de nuevo. De donde ellos vayan, nosotros nos borramos.
No puedo calcular cómo caerían las fichas de este dominó, pero, dado que muchos trabajadores ya están jodidos, igual ya es hora de hacer una huelga no de dejar de trabajar un día y que nuestros empresarios se forren el riñón con lo que se ahorran al descontarnos ese día del salario. Una huelga de dejar de comprar.
Y por ahora no estoy proponiendo dejar de comprarlo todo, porque llamaríamos a gritos a la deflación y los japoneses no quedaron muy contentos con el tema. Que por cierto, sigue.
Y vuelvo a Hendaya.
Las olas me llaman, sus voces entran embriagadoras por las ventanas, en este casi otoño caliente en el País vasco francés. Caliente por las buenas, porque se puede caminar junto a la playa a las diez de la noche y no hace frío, no hace viento, casi no hay relente.
El planeta se calienta, y, mientras podamos, vamos a disfrutarlo.
Voy a dormir con las ventanas abiertas.
Buenas noches y buena suerte.

lunes, 12 de julio de 2010

Del cuaderno a la Red sin red. Despertar 1.

Ayer descubrí a Benedetti
Y también sabe qué hacen los desaparecidos
Cuando se van
Ayer descubrí cuál es el centro de mi dolor
Lavé con lágrimas las deudas del pasado
Y hoy
Noto las alas desplegadas en mi espalda
Qué bueno es saber que no necesito palabras
Contigo
Me río al sospechar que de todas formas
Las vamos a decir
Ayer los colores se invirtieron y se fundieron
Los odios transmutaron en amor y los abrazos
Inundaron las calles teñidas con el uniforme
De la alegría que se siente cuando no se
Acaba de creer lo posible
Ayer ya por fin fui otra y rompí las barreras
Cayeron los muros del miedo del tiempo
De la derrota en las batallas donde no peleé nunca
Y hoy
Cuando me mire la gente me pregunto cómo
Me verán
Si me seguirán viendo con alguna de las máscaras que usé
Con alguno de los disfraces
Que dibujé para ellos para mí para esconderme
En un juego en el que siempre me la ligaba yo
O tal vez ya haya alguien que me vea
Me reconozca me recuerde me imagine
Tal como ni siquiera yo sé que soy
Las puertas están abiertas para siempre
Podrás entrar cuando quieras cuando puedas
Podré salir cuando sienta que puedo
Ahora si no os importa prefiero quedarme
Un ratito dentro y recordar la murallas
Con las que yo misma me rodeé me refugié
Despedirme de mi prisión marchita porque
Hoy
Sé que cuando salga no volveré a entrar

12 de junio de 2010

lunes, 5 de julio de 2010

Del cuaderno a la Red sin red. Love through the Times

I’ve found my daughter
Once she was my mother
In that place in the forest
When you were
Her lover
And after that you
Were mine
You were
My father and
My lover
We both sinners
We found each other
Again
In this time
And we felt
Guilty
We thought we were
Sinners
And life made us
Broke up
We are not sinners
Anymore
We were lovers
We are players
We love the love
We love each other
Trough the times
And the history
And the space
And through you
I love all the people
You love, all those
You’ve loved
Through all these
Years
And you can love
All the people
I love and those who
I’ve been loving through
All these
Years
And we will love
Others
And each other and
Spread
The energy of love
All through
This blessed earth
I’ve found my mother
Once she was my daughter
And all the lovers
I loved through
The centuries
Now I agree
With you
When you remembered
That the name
Of your office
Was like your love
For me
Eternal.
Don’t feel the fear,
Don’t you be afraid
Doesn’t matter
If we never
Meet again
Cause we will ever
Stay together
In this infinite
Movement
Of love and time
In this blessed Earth
Where we came
To play
The brand new rules
We can imagine
Every day
We are sinners
Never again
We are players
In the game of life
We are players
Of the song of love
Forever

2010 May 25th

lunes, 21 de junio de 2010

A noite de Uxía

Tremendo concerto de Uxía http://www.uxia.net/ onte no Bar Liceum do Porriño http://www.barliceum.com/principal.htm. Coa sua voz de mel encheu a calurosa noite e levouse ao publico, amigos e familia a vivir no ceo, case voamos nas ás do seu cantar. Grazas, Uxía, irmá.
Pero despois... Aventura na madrugada!
Ás tres e media da mañá, Aldara, a miña filla que xa sabe facer de nai comigo (ben!), xa estabamos por fin na cama... Pero antes...
Un home descoñecido chega xunto de nós no medio da noite. Baixase do seu coche... E axudanos a quita-lo noso do medio da estrada, xusto fronte a nosa casa de Peitieiros, alá arriba naquel monte baixo o alto de San Antoniño, en Gondomar.
Pero antes...
Chegamos co coche a casa e, daquela máis das dúas da madrugada, e cando lle vou dar volta para que quede cara á costa abaixo, callase. Non da arrincado. Non entran ben as marchas. Estamos no medio da estrada. O coche tapa-la enteira. Dunha beira a outra. Saímos. Corre, corre, ponte o chaleco reflectante, toma este triángulo, pono alá, na estrada. Chamo a urxencias. Chámame a Garda Civil. Nada, non se preocupe que por esa estrada non pasa agora ninguén, chame á asistencia do seu seguro para que lle retiren o coche, boas noites. Empurramos e empurramos, case rompo as sandalias de barre-lo chan de Cans na madrugada da derradeira noite, Aldara case rompe o seu lombo. Pero por fin o coche xa só tapa un carril. Chamo. O guindastre virá en media hora. Pero logo vou te-lo que chamar de novo porque o coche estará xa ben aparcado. Axudaranos o señor descoñecido, e o guindastre virá mañá pola mañá, ou sexa hoxe. O señor chamabase Carlos e era igual que Cuesta, o de Sete Vidas, quédese señor Cuesta...
Pero antes...
O coche sube pola autoestrada desde O Porriño. Estivemos a tomar unhas canas na terraza do Liceum cos do grupo de Maxi, coa retranqueira Vanesa a pandereteira e aprendín qué facer coas abellas e as colmenas falando con Jose. Falamos con Uxía, do ben que canta e que chorei chorei coa casiña branca, do ben que tocan e o ben que están os dous músicos que van con ela (que están por alí pero non falamos con eles, glups). Contan historias dos seráns, que se querías bailar comigo, que se eu contigo non vou quitar un baile nin tola... Gustaríame saber bailar para poder face-lo propio nun serán. Pero nunca estiven nun serán, que divertido soa cando falan eles dun.
Penso que igual dou unhas clases para aprender a bailar e o coche non está dacordo, porque se vai quedando na costa, e case non sube, ai miña naisiña, que imos en segunda e esto non da rematada a costa, fai un ruído estraño. Chegamos ao cumio, o coche baixa, pero cando ten que subir, se vai quedando.
Fago todos os símbolos Reiki que coñezo e algúns máis que invento, e bótolle a enerxía por riba do motor, cunha man para abaixo e outra para arriba para que caia a enerxía do universo. Fagoo, sen fe, pero fagoo.
Igual vai ser por iso que sube o coche, e baixa ata Gondomar, e sube todo todo ata Peitieiros e só se para de todo cando estamos xunto á nosa casa, e cando xa non esperamos nada, vai ser por iso que vai chegar un home que ía de Tui a Morgadáns e que nunca colle pola nosa mini estrada e onte, cando viu o cruzamento da principal ata Gondomar para Couso e Peitieiros, dioulle por coller por alí, as dúas e media da mañá, polo medio do bosque, todo escuro, sen farols, unha estrada estreita e chea de curvas que el non coñecía. E chega e nos axuda e nós podemos chegar á cama e lembrar a voz de mel de Uxía que enche aínda as nosas almas.

domingo, 20 de junio de 2010

Del cuaderno a la Red sin red. Y si...

Si me dicen que mañana
pudiera ser yo feliz
quemaría la madrugada
hasta hacerla sonreir.

Si dejaras de mirarme
para ver si te vigilo
me gustaría tratarte
con si no fueras un niño.

Si te atrevieras un día
a saltar sobre las brasas
salvarías toda tu vida
y verías que no quemaban.

Si yo pudiera olvidarte
y me dejaras marchar
me gustaría premiarte
con poderte despreciar
4 de junio de 2010

domingo, 6 de junio de 2010

Del cuaderno a la Red sin red. Mi reflejo.

Quiero conocerte
Desde que apareciste
Comencé a hacer cosas
Que creía abandonadas
Veo en ti la ruta
Que una vez dejé
En una encrucijada
Aparta cuando me evoques
El telón de la presencia
De quien volvió a cruzar
Nuestros caminos
Tal vez una búsqueda de siglos
De nuevo nos une
Tal vez una casualidad
Un porque sí
Pero es extraño el impulso
Que me empuja
Cuando te leo
La fuerza que mi inspira
Cuando te veo
Interpretar a otros
Que no son tú
Pero que tanto se te asemejan
Aparta de entre tú y yo
La figura imprescindible
De tu amor de ahora
Su hoyuelo hipnótico
Y su imparable discurso
Quiero conocerte
Sin intermediarios
Como no pude hacerlo antes
Cuando me fui
Arrastrada por el peso
De una guerra
Que se nos vino encima
Como la lava de un volcán.
<!--[if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]-->

4 de mayo de 2010.
<!--[if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]-->

viernes, 4 de junio de 2010

Una mañana con Winnie

Conocer a Winnie Mandikizela Mandela, la ex de Nelson Mandela, no es algo que pase todos los días.
El jueves 27 de mayo me encomendaron hacerle una entrevista que hoy ha salido publicada en El País, http://bit.ly/9ANK0I, y allá que me fui yo a primera hora de la mañana al Círculo de Bellas Artes de Madrid para escuchar la conferencia que iba a dar la política sudafricana en las jornadas "Sáhara Occidental, una agenda pendiente", organizadas por las Universidades Públicas Madrileñas, la secretaría de Acción Social de la Universidad Autónoma de Madrid y la Consejería de Empleo, Mujer e Inmigración de la Comunidad de Madrid (http://bit.ly/9E2A7v).
Para empezar, decir que repartió estopa a espuertas. Que no se cortó, la señora. Allí dio caña a las universidades, que no se movilizan ni aunque caiga un aerolito. Que, bueno, tal vez no sea el momento de organizar manifestaciones ni correr delante de los grises, digo la policía, pero por hablar un poquito en las clases, organizar alguna asmablea de vez en cuando, ni a profesores ni a estudiantes se les van a caer los anillos.
Pero claro, quien se acuerda ahora con la que está cayendo de que el Sáhara Occidental fue colonia española y que España nunca le dio la independencia, como hizo con otros lugares, como Guinea Ecuatorial, sino que salimos por piernas en cuanto el rey de Marruecos echó por las arenas a los de la Marcha Verde.
Pero claro, como para ponerse a mal con Marruecos (esa parte la cuento en la entrevista).
También le dio a Francia, a Bélgica, a Estados Unidos. Creo que China no salió, pero fue por los pelos.
Y cuando terminó, y se hizo un montón de fotos con todos los saharahuis (o más bien todas, porque sobre todo estaban las mujeres saharauis, que como todos comprobamos con Aminetu Haidar, lo tiene todo muy bien puesto), llegó el momento de la entrevista.
La cosa es que para que sea una entrevista de última página, la redactora debe compartir mesa y mantel ella sola (o lo más sola posible) con la entrevistada.
Pero Winnie había quedado para comer con el primer ministro saharaui y otros ilustres invitados, así que tendría que ser un café. O una comida con muuuucha compañía.
Con la ex señora de Nelson Mandela iba un señor de gafas que la defendía como un león.
"Mira, guapa, ella tiene que descansar antes de comer, así que, si quieres, te da un ratito ahora con el café, lo tomas o lo dejas", me dijo, mas chulo que un ocho.
Ella intentaba aplacarle, con poca insistencia. Pero ahí la gente del Círculo me salvó.
Resulta que querían enseñarme el ático, una terraza enorme que acaban de reinaugurar hace unos meses después de una potente reforma, y en la que, además de exposiciones, se puede disfrutar de una vista de Madrid todo a la redonda Im-Presionante (recomiendo encarecidamente la visita).
Así que les pregunté a los de Mandela: "Os gusta Madrid?". "Sí, sí, claro, mucho". "Pues podéis subir conmigo, que la gente del Círculo me lleva a ver la parte de la terraza, que es nueva y se ve toda la ciudad".
Y allí que subimos.
En el ascensor se podía cortar el aire con cuchillo, salvo por la afabilidad de Mahfud, el encargado de prensa saharaui, un encanto, y Silvia, de Acción Social de la UAM.
Pero, en fin, una vez arriba empezaron (empezamos!) a flipar con las vistas: Que si os hago una foto, que si me haces una foto con Winnie... Y al final su cancerbero acabó haciéndome fotos con el móvil y diciendo: "Oh, yeah, Madrid is very pretty, hahahaha!".
El hielo se había roto, buf, aunque yo no hacía más que pensar que en la cafetería del Círculo no se puede fumar y estaba un poco de los nervios.
Bajamos y nos sentamos en uno de los sofás delante de los ventanales. Y, cuando me voy a poner en acción, va la señora Mandela y me empieza a acribillar a preguntas. Que si la inmigración africana, que si por qué el Gobierno español se lleva tan bien con Marruecos, que dónde están que no se ven los africanos de Madrid, que cómo se vigilan las fronteras si España está rodeada de mar por todas partes menos por una que es el itsmo (y otra, Portugal).
Yo, ante la duda, puse la grabadora a trabajar. La grabadora, grabadora. De los años setenta debía de ser. La única que quedaba la noche anterior en el periódico. Estamos ahorrando...
Cuando la saqué, el misterioso acompañante de Winnie se partía la caja, incluso me ofreció su móvil para grabar. Apunto aquí que lo de misterioso no es licencia poética, es que insistía en no decirme su nombre, pero en una de estas se le escapó: "De los nietos de Winnie, ocho son míos". "Ya está, te cacé", pensé yo. Luego retomo esta parte.
El misterioso ya vio que yo me iba a poner mala porque ya no sabía qué contestarle a la señora Mandela, ni que yo fuera estadista o diplomática (después de esto, igual me pienso lo de dedicarme a la política, jajajaja!), y le dijo: "Vaya, Mamma, estás tú haciendo más preguntas que la periodista, déjala a la pobre que haga su trabajo". Y yo: "Bueno, algo de esto me temía, pero no tal interrogatorio!". Y aquí se partieron los dos de risa y ya fue coser y cantar.
Bueno, no tanto, porque Winnie no dejaba de contestar al móvil, aunque yo mientras tanto no apagué la grabadora del siglo XIX. Lo malo es que el misterioso me estaba entreteniendo con su conversación: "Pues ahora nos vamos a Cuba... Tú no conoces a los Cuban Five?... No, no es un grupo de música, son cinco cubanos que están presos en Estados Unidos, míralo en Internet, jajajajajaja!".
Como Winnie no dejaba de hablar, el misterioso me pidió que apagase el parato y me explicó que les habían dado esa misma mañana una "muy mala noticia". "Mira", me dijo. Y leí un mensaje en su móvil: "Fulano de tal, que trabajaba en el equipo de seguridad de Tata, ha sido hallado asesinado en el barrio de Tal, a las afueras de Soweto". Su mujer le había mandado ese mensaje. Tata es Nelson Mandela.
Oí a Winnie dar consuelo a alguien por teléfono. "Es el padre del chaval, 29 años, qué pena...", me informó el misterioso. "Ay, por Dios, pero cómo ha podido ser así, qué horror, pero cómo fue, cuéntame, y cuando es el entierro, ahora estoy en Madrid pero voy a intentar llegar, yo creo que el viernes estamos de vuelta en casa y te veo, mucho ánimo, sabes que te queremos, son tantos años...". Esta era Winnie.
Cuando cuelga se vuelve hacia mí con lágrimas de rabia en los ojos, sí, las Mandelas también lloran. "Pero qué salvajada, es que le han cortado las manos, y la nariz, cómo se puede hacer eso con nadie, quién tiene derecho a matar a otro! Nadie lo tiene. Mi vida me la ha dado Dios y sólo él me la puede quitar, ni siquiera yo puedo quitármela". Bueno, parte de esto también está en la entrevista.
Le digo que Sudáfrica está mejor de lo que estuvo, pero que tiene fama de ser un país muy violento, sobre todo las ciudades (ellos viven en Johannesburgo). "Pero si en todas partes hay violencia! Mira ahora en Yorkshire, descubren a un tipo que se ha cargado a tres mujeres, prostitutas. Pero por qué alguien se cree con derecho de matar a otra persona porque vende su cuerpo? O porque son mujeres?", exclama. Tiene una profunda voz africana, la verdad. "Mamma, lo hacen porque las prostitutas están más desprotegidas, si alguien las ataca, puede que nadie se dé cuenta en meses", dice el misterioso.
Ahí ya entramos en una denuncia de la violencia contra las mujeres, de la violencia en el seno de la familia (ella nos recuerda a los dos que también hay mujeres que matan a hombres, e incluso a sus hijos). "Violencia por todas partes, pero ¿adónde va a llegar este mundo, por Dios?", insiste la señora.
Al final, el café han sido dos para cada uno de ellos, un zumo para alguien, un café para mí y dos aguas en comandita. Ella no ha querido comer nada. "Sólo come a sus horas", me dijo el misterioso. Le pregunté que por qué, pero sólo me contestaron los sillones de la cafetería. Pero yo sé la respuesta porque para eso hice la noche anterior mis deberes en Internet: es diabética (pero admitirlo sería hablar de sí misma y eso parece que se lo prohíbe su religión).
Nos despedimos entre risas. "Si vienes a Sudáfrica llámame", me dice el misterioso. "Pero si no sé cómo te llamas ni tengo tu móvil, jajajaja! Bueno, toma mi tarjeta y si te apetece, me mandas un email", le digo. "Veremos, según lo que pongas en la entrevista". Ay qué miedo porfavor!
Epílogo: escribo la entrevista (cuando oigo la cinta, me doy cuenta de que casi hablamos más el misterioso y yo que Winnie M.-Mandela, glups!).
La termino y pienso: ahora es la mía. Me meto en Wikipedia y consulto los perfiles de Winnie primero y después de Nelson Mandela. Éxito en este último. El misterioso no puede ser hijo porque los dos varones que tuvo Mandela con su primera esposa ya han muerto. Con Winnie tuvo dos hijas, Zenani (Zena) y Zindziswa (Zindzi). Y Zena se casó en 1976 con el príncipe Thumbmuzi Dlamini, hermano mayor del rey Mswati de Swazilandia. Así que colgué este nombre en Google Images y pensé: "Te cacé". Los príncipes de Swazilandi existen. 20 años más joven, sí, pero aquel príncipe de Swazilandia era nuestro hombre misterioso.
Aun no me han escrito ningún email...

jueves, 3 de junio de 2010

Del cuaderno a la Red sin red. Promesas centenarias.

Prometiste
que tu venganza
sería eterna
y lo has cumplido.
Tal vez no ha sido
eterna
pero sí, sin duda, centenaria.
Prometiste
no volver a mirarme
y me has mirado,
pero no me has visto.
Prometiste olvidarme
y al encontrame
no me recordabas.

Pero yo prometí
otras cosas.

Prometí volver
y buscarte
y volví y no te busqué,
pero te encontré
y todas las piezas
encajaron,
entendí la música
de las esferas
y las leyes secretas
del Universo.
Prometí amarte
en el silencio de los siglos
y te amé a gritos
que no quisiste
escuchar.

Y ahora no sé
cómo conjugar
mis promesas
con tus reproches,
cómo conjurar
tus promesas,
porque tu deseo
de venganza
ahora es sólo miedo
a mi mirada
a mis palabras
a mi paso por tus sueños
a mi silencio
invisible a tu lado
donde siempre estoy
porque nunca estoy.

2 de mayo de 2010

sábado, 15 de mayo de 2010

Del cuaderno a la Red sin red. Volver al Lugar

No quiero volver
al Lugar
donde moran
los atardeceres
no quiero remover
el rastro
del dolor pretérito
el Lugar
me espera
me reclama
pero no comprendo
sus murmullos
de memorias repetidas
si lo miras
aprecias el mismo mar
la misma arena
el río que abre
un paso milenario
entre recuerdos
regresar
es sumirse sumisa
en madrugadas remotas
en palabras torpes
contra temores
absurdos
para qué volver
si ya arrastro
aquel recreo
continuo
genial
inabarcable
el monte que ardió
ahora es verde
como entonces
sigue la brisa
con su olor a sal
y la sombra
del pinar eterno
siguen los rostros
pero traen arrugas
rastros
de las orugas
del tiempo rematado
miradas
del mismo color
para expresiones
tan diferentes
diversas
divergentes
mudaron de costumbres
y de creencias
y yo también me revolví
me rebelé
y me parí
para ser
por fin
mariposa
15 de mayo de 2010

jueves, 13 de mayo de 2010

Del cuaderno a la Red sin red. El hachazo del rechazo

Ay, el rechazo
el hachazo
del rechazo
cuántos malheridos
que entonan el himno
del victimismo
y la autocompasión
y ejercen como un faraón
el derecho del rechazo
otra cosa es
que me rechacen
a mí
por favor
cómo puede ser
cómo no me quiere
querer
cómo no me puede
admirar
qué risa me da
es que me parto
a cachos
todos cagados
por el rechazo
y rechazando
sin tregua ni compasión
cuánto ego herido
partido
y vengativo
que nunca pidió perdón
paralizados
por si acaso
lo que hacen
lo que dicen
lo que cagan
otros lo rechazan
así puedo evitar
hacerlo
decirlo
cagarlo
cagarla
no vaya a ser
que me guste
el rechazo
qué poder
poder
rechazar
a cambio me someto
a las apuestas
de la opinión ajena
para volar
no se necesitan alas
sólo mirarse al espejo
y elevarse
sobre la marea
de la adicción
al hachazo del rechazo
8 de mayo de 2010

sábado, 8 de mayo de 2010

Del cuaderno a la Red sin red. Camino en la noche.

El tiempo es oscuro
como el vuelo de una mosca
y el camino se pliega
para mí
sobre sí
mismo.
Hay un vergel
detrás de aquella roca
donde calienta la luna
la danza de las brujas.
Hablan los gatos
en su lengua secreta
recitan leyendas
que nunca entenderás.
Sopla el futuro
sobre la fauna perdida.
Te arrullo con mis ojos
y te pierdo entre las nubes.
El aire da la vuelta
y me escondo en el viento.
Ruge el silencio
por la esperanza perdida.
Tu inocencia
se ahogó en el incendio.
Las flores son conos encendidos
donde liban las avispas
para picar a la miel.
La gran madre abeja
quiere abandonar su reino.
La historia rebota
contra el eco absurdo
de la contienda.
Me abrazan los pináculos
y me rechaza la sangre.
Canta la tormenta
un ulular de búho
la cuerda se retuerce
y el camino es ahora
una serpiente
suave como tu espalda
lenta como tu desprecio.
Me llaman los recuerdos.
Estoy sorda
a sus preguntas.
La respuesta navega
en un velero desvelado.
Se apagan los fuegos primitivos
las venas se erizan
en invierno
y tu cabello flota
en la distancia.
Promesa del pasado
rota bajo el acero
de la desilusión.

martes, 4 de mayo de 2010

El fin del periódico en papel?

Si no hubiese terminado hace poco el último libro que escribió Arthur C. Clarke antes de morir en 2008, probablemente no me habría atrevido a colgar esta entrada.
Ahora hay muchos gurús que aventuran el final de los periódicos de papel. Como la mayoría son propietarios y grandes magnates de empresas periodísticas, para consolarnos a los pobres reporteros que trabajamos para ellos, añaden después que los periódicos morirán, pero los periodistas seguiremnos existiendo, debemos seguir existiendo, en pro de la libertad de información de los pueblos del mundo y bla bla bla.
Lo mucho que les importa a ellos que los millones de personas que pueblan este planeta estén informados. Lo que quieren es hacer negocio con la información, porque eso, la información, siempre la ha recibido quien pudiera pagar por ella. Y los demás, en la inopia.
Pero no es eso a lo que iba.
Se trata de la infabilidad de Internet. De su perdurabilidad inamovible. Nadie pone en duda que Internet es el futuro, un futuro que nadie puede tocar.
Nadie?
Bueno, pues resulta que tanto al señor Clarke como a mí, que no nos conocemos de nada, se nos ha ocurrido que igual se puede inventar un arma no asesina, es decir, que no mate a las personas, pero que pueda provocar un apagón electromagnético que deje a una amplia zona sin electricidad, sin televisión, sin radio, y, oh, qué pena, sin Internet.
Y si a nosotros dos, tan distintos (bueno, a mí me gustan los chicos más jóvenes que yo, pero no tan jóvenes como por los que el autor de ciencia ficción sentía debilidad, y por los que se mudó a vivir en Sri Lanka), como digo, tan distintos, se nos ha ocurrido que se puede provocar un apagón digital que deje a empresas, bancos, compañías de telecomunicaciones... fuera de combate (ah, y ahora recuerdo que el sueco Heining Mankel, creador del comisario Wallander, también escribió un libro sobre un posible atentado similar), por qué no puede ser que otros estén buscando lo mismo?
Y si eso llegase a pasar, los únicos que podrían estar en la calle informando serían los periódicos que tuvieran a mano una rotativa de las de antes (y un buen generador con la energía que fuese para hacerla funcionar) para poner en la calle al día siguiente un periódico táctil, de papel que se puediese agarrar bien firme con las manos, y que ningún virus informático pudiera estropear.
Tal vez no sería una tirada millonaria, apenas unos miles de ejemplares. Pero estarían en la calle, informando a esas personas para quienes los periodistas trabajamos, los lectores.
Porque nosotros no trabajamos para los dueños de nuestras empresas, ni para los anunciantes que pagan las facturas. Nosotros sólo trabajamos para la sociedad civil, para los lectores que quieren estar informados.
Que si morirá el periódico de papel? Bueno, primero habrá que inventar algo que pueda leer esa más de la mitad de la humanidad que a día de hoy no tiene electricidad para poder conectarse a la inefable Internet. Claro que para eso tendrán primero que saber leer, y por ahora parece que hay bastante gente interesada en que no lo hagan.
Pero somos más, muchos más, los que sabemos que algún día sabrán leer, y leerán, y aunque en sus pueblos no haya electricidad, habrá un periódico de papel donde alguien les contará las cosas que ocurren.

jueves, 22 de abril de 2010

Los piojos y la polémica del velo

Un apunte sobre la polémica generada por si las niñas pueden llevar velo en los institutos públicos. Para empezar, me parece evidente que si fuera una novicia católica la que llevara su velo, no habría problema. Segundo, si fuera un chico judío el que fuera con una pequeña quipá, todo el equipo docente haría la vista gorda. Pero claro, como estas niñas son "moras", pues ahí tenemos los miedos atávicos
Mi hija mayor, actualmente de casi 21 años, me contó que en su instituto prohibieron cubrirse la cabeza porque los chicos raperos se ponían gorras de colores según pertenecieran a un grupo u otro (ahora llevarían sudaderas de algodón con capucha) y eso daba lugar a enfrentamientos en los pasillos (todo sea dicho, los chicos se enfrentaban, en los pasillos y, sobre todo, a la salida del "tuto", cuando les daba la gana...).
Pero yo lo que recuerdo son aquellas esas noches de su infancia en que, con la cabeza llena de rizos de esta hija, o de la pequeña, también llena de rizos, yo les quitaba los piojos uno a uno mientras dormían en mis rodillas y yo intentaba seguir una película de Canal + (entonces nos podíamos permitir ser socios, ahora nos conformamos con el cable).
Me di cuenta, y mantengo mi opinión, de que el velo, o el pañuelo, no sólo debería estar permitido, sino que debería ser obligatorio! Y nada de por contenido religioso, sino para que las multinacionales farmacéuticas no hicieran más su agosto con los productos que compraba para luchar contra aquellos bichitos. Que por cierto, alguna vez acabaron en mi cabeza, puaj!!
Y aun encima, aquellos productos no funcionaban y supongo que siguen sin funcionar. A los bichitos les encantaban las cabezas limpias, y yo creo que les acabaron gustando los sabores y olores de la permetrina de las narices, digo de las cabezas.
El único remedio que funcionaba bien era el más tradicional y de toda la vida: un buen lavado con aclarado de vinagre caliente y la subsiguiente despiojación a base de uñas y muy muy buena vista.
Menos mal que tuve a las hijas de joven, porque ahora necesitaría una lupa para tamaña empresa!
Y no será que son las multinacionales farmacéuticas las que están detrás de esta campaña contra el uso del velo en las esceulas e institutos?
Otra vez las farmacéuticas?
Me estaré volviendo paranoica y veo confabulaciones farmacéuticas debajo de cada piedra, digo, de cada piojo, o de cada pañuelo?
Pues yo me lo pienso poner cuando se me vayan notando las canas en la raíz del pelo, porque con pañuelo no se ven y voy monísima. O cuando no me haya dado tiempo de alisar mi recién adquirido cabello crespo (antes lo tenía liso como una tabla) y no me apetezca salir a la calle con aspecto de lechuga rojiza...

sábado, 10 de abril de 2010

El recurso de hablar del tiempo

Uno de los deportes nacionales de los habitantes de Galicia es hablar del tiempo. Si tenemos en cuenta que allí suele llover mucho ("por algo es verde", que diría mi cuñado), la mayor parte de las veces es para quejarse de lo que casi todos califican de "mal tiempo".
En las vacaciones de Semana Santa, el tiempo, según esta premisa, fue malo. Llovió bastante, para la mayoría, demasiado. Tengo que decir que para mí llovió estupendamente. Era justo la cantidad de lluvia que yo necesitaba.
La lluvia me tranquiliza, hace que no me sienta rara por coger un libro y ponerme a leer en el sofá mientras de vez en cuando levanto la vista para regocijarme en el perfil desdibujado de los montes que circundan el Valle. Las ventanas parecen cuadros de acuarelas, llenas de colores suaves.
Si hubiese hecho "buen" tiempo, me habría pasado la semana inquieta, pensando dónde podíamos ir de excursión, a tomar algo en algún sitio con terracita para que nos diera el sol, preocupada por que ese sol no fuera a ser demasiado.
Pero no. Llovió. Y, de vez en cuando, escampaba lo justo para pasear un rato, y volver a casa a descansar. Porque para mí la clave era descansar, no cansarme más todavía.
Pero la gente se quejaba y se quejaba del "mal" tiempo. Casi llego a ponerme a dar voces.
Me di cuenta de que es el mejor método que muchos tienen para quejarse sin perder la compostura. Sienten el alivio de quejarse sin tener que citar lo que de verdad les molesta o les hace daño: su propia vida, en la que por mucho sol que haga, siempre parece que llueve.
Mientras no borren los nubarrones en sus realidades cotidianas, de nada va a servir que salga el sol. Eso sí, por lo que parece, notan más sus propios nubarrones cuando, además, fuera llueve.
Pues yo noto más mis nubarrones cuando fuera hace sol. Y ya casi no noto nubarrones, dentro de mí escampa, y sólo llueve cuando toca.
Así que para mí fueron unas estupendas vacaciones lluviosas. Siento no estar de acuerdo con la mayoría.

miércoles, 7 de abril de 2010

El tiempo vuela ahora más rápido que antes

Pensé que sólo me pasaba a mí. Me desaparece el tiempo. A veces son unos minutos. El récord lo batí (o lo batió el tiempo) el pasado viernes, viernes santo. Desaparecieron dos horas. A la una de repente eran las tres. De la tarde.
Pensé que era síntoma de que me voy haciendo mayor, ya sabéis, por aquello de que a los niños un día les parece que dura un año. Pues os vais olvidando. A los niños también les pasa. Cuando creen que acaban de llegar al parque, ya es hora de irse (por suerte para ellos, cuando acaba de terminar el recreo, ya es hora de ir a comer).
Incluso ocurre en el trabajo, que, aunque sea aburrido o repetitivo, cuando calculo que son las siete y media y me puedo tomar con calma cerrar la página (de las necrológicas, es lo que hago ahora), resulta que son ya las nueve y el redactor jefe de cierre me está llamando la atención. Donde está la hora y media que me falta?
Pensé que era por el tipo de vida acelerada que llevamos los periodistas, pero tampoco. En ello están también personas que conozco que se dedican al yoga, al reiki, a las terapias alternativas, a la elevación de la conciencia y todos esos asuntos holísticos que a muchos os sonarán a meigalladas pero que, una vez que les hincas el diente, son bien interesantes, aunque de todo hay, claro. Bueno, pues a ellos también les desaparece el tiempo.
Pensé que era por vivir en Madrid, pero igual les pasa a los que viven una vida plácida en el Valle Miñor, en Galicia, algunos de los cuales ya no trabajan, porque están jubilados. De repente, les desaparecen las horas.

Si la teoría de la relatividad dice que, cuanto más se acerca un planeta a un agujero negro, más lento pasa el tiempo en él respecto a cómo pasa el tiempo en otros cuerpos celestes más alejados de dicho agujero negro, deduzco que, cuanto más se aleje un cuerpo celeste de un centro gravitacional de grandes dimensiones, más deprisa pasará el tiempo en dicho cuerpo celeste.
Esto apunta a lo que muchos llaman el salto evolutivo que vamos a dar los humanos. Creo que va a ser un salto, pero respecto a todo el universo. Que vamos saltar los humanos, pero también el sol y todos los planetas y cuerpos celestes asociados a él. Es como si nos estuviéramos alejando del centro de la galaxia para internarnos en un espacio sideral diferente. Mientras tanto, la velocidad de la vibración de nuestras moléculas, la rotación de los protones y electrones de todos los átomos de todos estos cuerpos celestes implicados, de todo nuestro Sistema Solar, está acelerándose, y a los que tenemos un cuerpo físico que se adapta con mayor dificultad a esta aceleración nos parece que, directamente, cuando antes un día duraba, con dificultades, 24 horas, ahora con suerte llega a las 18!
Ahora me arrepiento de no haber estudiado más física molecular, más matemática (para llegar a la mecánica cuántica) para dar aquí una explicación con números y datos que trascienda a esta intuición que parece enloquecida (no os preocupéis, que la opinión ajena no me influye mucho...).
A todo esto, a lo que quiero llegar es a que es buen momento para readaptarnos a la nueva velocidad del tiempo.
Lo superfluo ya no va a tener cabida en nuestras vidas. No quiero decir con esto que haya que dejar de salir a divertirse, al contrario. Para mí lo superfluo es todo aquello que no es una prioridad para cada uno de nosotros.
Si para mí la prioridad es la diversión, es hora de divertirse a tope. Si para mí la prioridad es leer en vez de ver la televisión, es hora de apagar la tele o de venderla directamente. Si para mí la prioridad es buscar novia o novio, no lo dejes para mañana y sal a la calle, a los bares, y cuando no estés buscando en los bares, métete en Internet. Si para mí la prioridad es conocerme a mí misma, y quererme, y dejar de hacer una vida social estúpida, de jijijí jajajá y de aguantar las tonterías que todos nos decimos unos a otros con tal de no hablar de lo que verdaderamente nos interesa, ni pedirnos lo que verdaderamente queremos unos de otros, que es querer y que nos quieran, igual va siendo hora de quedarme en casa y salir sólo con quien me aporte algo más que cotilleos y resaca posterior.
El tiempo no va a esperar ya más por nosotros. Mañana es ahora. Aceleremos al tiempo que acelera, que así le pillaremos!

martes, 6 de abril de 2010

Las chicas contra las chicas

Creo que de esto ya he hablado antes, pero insisto: las chicas se pegan. Parece que ahora es de lo más normal entre chavalas adolescentes. Hasta que ahora una mató a otra. Es decir, las chicas contra las chicas: las chicas se matan.
Mi hija de 14 años lleva tiempo comentándome sobre peleas entre chicas, después de hacer botellón, en una discoteca, a la salida del instituto (ahora se dice "tuto", no "insti", como antes, para que suene lo peor posible).
Está claro que si sus madres nos volvimos masculinas en nuestra forma de trabajar y competir para adaptarnos al mundo laboral copado por los hombres hasta hace poco, las niñas han dado un paso más en esta masculinización del género femenino.
Antes, sólo eran ellos los que se pegaban. Ahora, la agresividad ya no depende de la testosterona, porque se supone que tanto no hemos cambiado las mujeres como para, de repente, segregar la hormona masculina y de la agresividad, y ponernos como leonas (especie en la que la testosterona está muy alta, porque, o eso, o se mueren de hambre).
¿Qué ha pasado? No me refiero sólo a las chicas de Seseña, porque parece que la homicida, o asesina, tiene todas las trazas de ser psicópata (y si es así, es posible que antes o después matase a alguien), sino a las demás, las normalitas. No sólo las malotas, también entre las pijitas resuelven los problemas de "me has quitado a mi novio" por la vía del tortazo, la patada, el puñetazo. Ya casi se echa de menos el gesto femenino de que se tiren de los pelos (que también).
Yo pensé que la revolución de la igualdad se trataba que incorporar a la mitad de la población que no participaba en el desarrollo de la sociedad para que aportase lo mejor de su condición: la emoción sin pudor, la intuición como vía de información, la negociación como forma de arreglar diferencias, la colaboración como método de mejorar resultados.
Y resulta que la evolución de la especie, al menos en la parte del mundo que conozco, ha masculinizado a nuestras niñas.
Yo cada vez entiendo menos.

sábado, 20 de marzo de 2010

El amigo que se va

Una vez tuve una amiga que desapareció. No, esto no es la continuación de la entrada anterior. No se la tragó la tierra. Simplemente pasó de mí. Nunca más supe de ella.
Éramos super íntimas. Compartíamos tiempo, risas, secretos, confidencias, inseguridades y opiniones.
Y de repente dejó que contestar a mis llamadas, de responder a mis mensajes. Jamás supe si la ofendí, si la aburrí, si la superé. Si le negué algo que esperaba de mí y no supe dárselo porque nunca me lo pidió.
Para una mujer curiosa como yo quedaron muchas preguntas en el aire.
Otras personas que la conocen nunca me supieron dar razón. Algunas dijeron que es una tía muy rara. Bueno, si lo era, ya era así cuando estábamos juntas. Y yo tampoco soy digamos que muy normal, o acaso standard.
También hubo quien apuntó que ella tenía mucho carácter y que cuando vio que yo no hacía las cosas como ella me decía que las hiciera, puso tiempo de por medio. Yo nunca tuve la sensación de que me dijera cómo había que hacer las cosas, así que igual fue eso, que ella me estaba diciendo cómo hacerlas y yo ni siquiera llegué a escucharla. De todas formas, nunca hago las cosas como me dicen los demás, no lo computo. Si ni siquiera hago las cosas como me digo a mí misma que las haga!
Los amigos llegan, se van, desaparecen un tiempo, luego algunos vuelven. A veces me entero de que les ofendí, y en su momento no me di cuenta, y como nunca llegaron a decirte que les había ofendido, a mí no se me ocurrió pedirles perdón por algo que hice o por algo que dije, o por algo que no hice o por algo que no hice.
La gente dice que no cree en la telepatía, pero actúan como si los amigos y allegados tuvieran que leer en sus pensamientos las expectativas que tienen de ellos.
Yo no tenía ni siquiera la expectativa de que alguien tuviera espectativas sobre mí.
Ahora sé que eso es imposible, todo el mundo tiene expectativas sobre los demás y sobre sí mismo. Como no estuve atenta a las suyas, aquella amiga se fue. Puede que fuera eso.
Y cómo no supe qué fue lo que no hice, o lo que hice mal, o lo que no dije, o lo que dije mal, seguramente algun amigo o amiga vuelva a desaparecer, sólo por darse el gusto de largarse de mi vida sin dar explicaciones.
Bueno, será que es así como deben ser las cosas. Pero se va dejando una estela que no se puede borrar.

jueves, 25 de febrero de 2010

Quién sabe dónde

Esta mañana he tenido un atisbo de comprensión hacia quienes lo dejan todo atrás sin despedirse. Los que se escapan. Los que se van.
Me he acordado de aquel programa, 'Quien sabe dónde', tan generoso en historias y en la sugerencia de cientos de finales para muchas otras que nunca se resolvían.
Me imaginé a algunos de los que no daban noticia durante años, para luego aparecer en algún lugar empujados por la presión mediática de aquel espacio de tanto tirón.
Me acuerdo de una mujer que se había ido de un día para otro, dejando a su marido y a sus hijas, tres creo que eran, ya adolescentes o jovencitas.
En aquella familia no se reconocían problemas. Nada de maltrato, apenas las discusiones típicas con sus padres de las adolescentes. Adolescentes de los de entonces, que eran menos fieros que los de ahora, todavía no había nacido la Generación Emperador.
La madre, además de echar para adelante con la casa, salía a trabajar limpiando en el Ayuntamiento de la localidad, donde todo el mundo la conocía y era muy querida.
Y un buen día se fue.
Ni rastro.
Detrás de ella quedó la angustia de no saber si estaba viva o muerta, en cualquier caso, dónde? Porque ésa era la pregunta clave: dónde?
Pero llegó el programa y resultó tan fácil de localizar como que hacía pocos meses había renovado el carné de identidad y vivía, de eso también me acuerdo, en Asturias.
En un pueblecito parecido al que dejó, pero con mar. Vivía con un señor con el que no se había casado, y ella misma llamó al programa para contarlo.
Dijo que no sabía por qué se había ido, pero que ya no podía más y tuvo que hacerlo. Que lo sentía mucho (lloraba) por lo mal que lo había hecho pasar a tanta gente que la quería, que la necesitaba, pero que ella había necesitado irse y ahora quería seguir donde estaba, sin que nadie fuera a buscarla. Que más adelante, cuando estuviera preparada y si habían sido capaces de perdonarla, volvería, o les diría dónde estaba para que fueran a verla.
Yo entonces no entendí nada, pero ahora lo entiendo todo.
Tanta gente que la quería. que la necesitaba. ésa era la clave: que la necesitaban.
Tanto la necesitaban que no la dejaban respirar. Era tan imprescindible para otros que ya no quedaba espacio en su vida para ella misma.
Y se fue. Un arrebato, y se fue con lo puesto. El carné de identidad entre lo puesto, como luego se vio.
Ahora, con todo el control informático, tal fuga sería más difícil. Pero no imposible.
Cuánta gente se echa encima obligaciones, obligaciones y obligaciones y, en vez de ir soltando poco a poco para buscar un espacio para sí mismos, se escapan de su propia vida...
Algunos no se van de casa, pero no están en ella.
Otros sí se van, y procuran que no se sepa mucho de ellos.
La vergüenza por no responder a las espectativas de quienes les esperan les corroe.
Así que escapan para meterse en una jaula distinta, pero en la que tienen la misma libertad que antes: ninguna.
Y, mientras, los que dejan atrás se preguntan qué pudieron hacer mal, o qué pudieron hacer y no hicieron.
Y lo que no saben es que lo único que podrían hacer es lo que no podrán hacer: dejar de necesitar a quien se fue. Dejarles marchar. Despedirles y echar a andar sin la carga de su ausencia.
Adelante, libres ya de aquella persona a la que tanto necesitaban. O ¿no la necesitaban tanto?

martes, 23 de febrero de 2010

Pequeños apuntes personales

El cambio, lo único que permanece.
Pues qué barbaridad. Porque empezar a cambiar es un no parar. Todo empieza a acelerarse y ya no me reconozco ni en la que era hace dos semanas. Bueno, no exageremos, hace dos meses.
Es curioso, porque la mayoría de la gente a mi alrededor no nota nada, pero yo les veo completamente diferentes. Procuro tratarles como si todo siguiera igual, o más bien les sigo la corriente hasta donde puedo, para no descolocarlos demasiado.
Y, a todo esto, yo, con tantas ganas de escribir, y de salto en salto no he conseguido sentarme a hilar una línea.
Hace nada que me me iba a esquiar a Andorra, y ya estoy a punto de viajar a Galicia unos días. Y, entre medias, mucho de casa al trabajo y del trabajo a casa, pero todo vivido con una intensidad como si fuera una aventura, porque cada día me encontraba con algo nuevo que, sí, se parecía mucho a lo del día anterior, pero no tenía nada que ver.
Dado que, objetivamente, nada fuera de mí había cambiado, la que debía de haber cambiado era yo. Pero, como? en qué?
Echo la vista a atrás para compararme y las diferencias son tan abismales que me da vértigo, pero cada vez me reconozco más como yo misma, como si ahora estuviera cambiando para volver a ser yo, y quien he estado siendo antes fuera alguien extraño a mí.
A estas alturas, ya supongo, algunos ya habréis pensado que he enloquecido ya del todo. Puede ser, aunque esta forma de estar loca no me hace sufrir como otras formas de estar en la vida que he conocido antes.
Seguiremos informando.

miércoles, 27 de enero de 2010

Malos tiempos para el periodismo

Me pregunto si soy periodista o ya no lo soy. Últimamente esta profesión ya no es lo que era. Todos intentamos hacerlo lo mejor posible, pero con eso no basta. Hasta el más listo cae en trampas. Hasta al más agudo le manipulan.
Este oficio intenta obtener información para contar la realidad. Para ello, buscamos la verdad. Pero en los últimos tiempos, la verdad que obtenemos en nuestra búsqueda no es más que una parte de la verdad, porque el resto se hurta a nuestros ojos por un sistema parecido al de la tinta del calamar: te ponen algo delante para que te fijes en eso y no veas lo que hay detrás.
Y con una parte de la verdad no podemos explicar toda la realidad.
Ya no es que reproduzcamos mentiras que nos ofrecen nuestras fuentes como verdades, que también ocurre. Es que lo que diversas fuentes ofrecen como verdad a veces no lo es, aunque incluso nuestras fuentes piensen con toda su buena intención que sí lo es.
Es difícil filtrar y separar una cosa de otra, y además buscar qué parte de la verdad se nos está hurtando para hacer un retrato lo más completo posible de la realidad. Y es más difícil aún porque los periodistas estamos formados en el racionalismo más absoluto: no hay noticia sin datos, sin informes, sin fuentes probadas que lo avalen todo con sus palabras, sin algo palpable.

Nadie nos ha entrenado en la intuición. Si supiésemos utilizarla mejor y con más intensidad de lo que ahora lo hacemos, sería más difícil que nos la colaran.
Para más inri, nos enfrentamos ahora a la endogamia informativa: confidenciales que nos hablan de nosotros mismos.
Una compañera, actualmente de mucho éxito, me comentó cuando era becaria que se sorprendía de la arrogancia de los periodistas. Ahora está pillada por su ego como lo estamos todos los demás. Así que a muchos les encanta regodearse con las noticias que se publican en diferentes webs sobre la propia profesión, y el tiempo que pierden en leerlas ya no lo van a utilizar en buscar las partes de la verdad que algunos intentan hurtar a la ciudadanía.
Y la guinda es lo fácil que resulta ahora descolgar el teléfono o irte de cañas con las fuentes y luego reproducir lo que dicen unos y otros para elaborar las informaciones. Como si lo dijeran sin ninguna intención!
Este moderno periodismo de declaraciones es una de las más graves fuentes de desinformación con las que tienen que lidiar cada día los ciudadanos, con el problema añadido de que ni siquiera saben que tienen que replantearse que eso que leen, escuchan o ven no es la realidad, sino cómo ve una parte ínfima de la verdad un señor o una señora que tiene la suerte de que le pongan los micrófonos delante de la jeta.
Son malos tiempos para el periodismo. Podemos optar por dejarlo, y que vengan las nuevas generaciones, que bastante tienen con trabajar y cobrar una miseria por ello como para ponerse a discutir o repensar los contenidos de lo que hacen. O intentar que esto no se vaya al garete.
La verdad está ahí fuera. Pero también está aquí dentro.
No me puedo creer que ninguno de todos los periodistas que conozco y he conocido no hayan sentido nunca la leve punzada de la intuición cuando les llega algo que puede no ser cierto, o no serlo tal como está contado. Por qué seguimos pensando que la intuición es sólo para brujas? Igual es eso lo que nos falta para volver a hacer bien nuestro trabajo.

domingo, 17 de enero de 2010

La pena negra

Zombies en la tierra de los zombies
almas perdidas en cuerpos dormidos
almas en vuelo lejos de sus cadenas
tierra abierta con entrañas de hormigón
raíces clavadas con dolor al magma
ojos profundos con huellas de infinito
miradas ciegas y palabras huecas
pasos sin camino ni destino
vidas rotas en hogares derrumbados
paredes impasibles de sepulcros blanqueados
brazos elevados al azul indiferente
gritos sordos y discursos vanos
riega la lluvia del amor infinito
el hedor de las lágrimas en párpados secos
hora de construir sobre la nada
hora de llenar el corazón de esperanza
donde el dolor truena el relámpago alumbra
un futuro imposible se abre paso entre las ruinas
causa sin razón canción del viento
de la semilla muerta crece el futuro

martes, 5 de enero de 2010

Las niñas se pegan

Vaya cómo se las gastan nuestras niñas!
La última moda entre las adolescentes es la de pegarse.
Por lo menos, en la zona donde vivo, que es el madrileño barrio de San Blas, subbarrio de Las Musas, conocido antes como la "Pequeña Moraleja".
Ignoro cómo se las gastan en otras zonas más pijas, pero me temo que no mucho mejor.
Hete aquí que la revolución femenina ha llegado a su culmen, a sus más altas cimas de la miseria, que diría Groucho.
Porque se trataba de conseguir la igualdad de trato, no de ser iguales a los hombres en lo peorcito que ellos tienen: su tendencia a la agresividad física, fruto de estar bajo la imparable droga de la testosterona desde su etapa fetal.
Los niños se pegan, juegan a lo bestia, y cualquiera que ha tenido niños y niñas se ha dado cuenta de que desde pequeños son muy distintos.
Pero resulta que ahora las niñas, al sentir la embriaguez hormonal de la adolescencia, en vez de dedicarse a coquetear, se ponen agresivamente cachondas, y la emprenden a leches unas con otras por tonterías como que "has mirado a mi novio" o "al chico que me gusta", digo "por el que estoy".
Ignoro lo que opinan los chavales de esta misma edad cuando les toca tomar partido por unas u otras. Supongo que hacen mutis por el foro. Tal vez les gusten estas peleas, que ya no son de gatas, tirándose del pelo e insultándose, como antes. Tampoco son eróticas luchas en el barro, donde hay mucho ruido y pocas nueces, mucha carne y pocos moratones.
Nooo, son a puñetazos y patadas, y menos mal que todavía no se han puesto a dar clases de artes marciales.
No veo a los chicos excitándose ante tales espectáculos. Más bien pensando que si ellas se ponen en ese plan, a ellos qué les queda?
Se trataba de que las mujeres trajéramos al centro del mundo nuestra esencia femenina, para cambiar el curso de los acontecimientos y de la historia que en los últimos siglos estuvo bajo el control de la mitad de la humanidad, y llegase a estar bajo el control de toda la humanidad. No de que nos convirtiéramos en más hombres que los hombres. O siempre estuve fuera de onda?

sábado, 2 de enero de 2010

Pájaros de mal agüero

Hoy, en el periódico en el que trabajo, léase El País, tenemos un ejemplo de lo que no es creatividad. Ni invención. Ni originalidad. Y aun encima, lo es de lo que no debemos leer para construir nuestro futuro con libertad. Es decir, con creatividad.
Se trata de un artículo de Vicente Verdú titulado "Aporías de la nueva década (1)". Más abajo pongo el enlace, para que no os perdais buscándolo, porque no se ha incluido en la web, sino sólo en lo que la web refleja de la edición impresa. Por algo será.
En él, el autor lo único que tal vez nos enseña de nuevo es el significado de la palabra aporías.
Después, recuerda algo de historia. Para quienes desconozcan que las cosas ocurrieron así, está bien contarlo. Sí, fueron así.
Sin embargo, apunta a una visión catastrofista al final del artículo que muchos pueden interpretar, contestando a las preguntas que deja en el aire, como que estamos abocados a una nueva guerra mundial. Esa que nos dejaría de nuevo en la Edad de Piedra.
Creo que si todos nos ponemos a pensar en que habrá tal desastre, sin duda lo habrá. El pensamiento tiene esas cosas: muchos piensan lo mismo, y acaban haciéndolo. Pues con pensar otras cosas, solucionado.
Y aquí vuelvo a insistir en ese pequeño o gran esfuerzo que cada día podemos hacer para inventarnos lo que vendrá. Tan sólo con preguntarnos a nosotros mismos ¿que puedo inventar? poco a poco irán apareciendo las nuevas ideas, ésas de las que está tan necesitado el Planeta. Y nosotros.
Finalmente, otro ejemplo no muy creativo pero que nos empuja a no engullir todo lo que nos proponen los medios y las grandes corporaciones.
Se trata de la carta titulada "Pandemia catastrófica", del médico intensivista de Zaragoza Jacobo Casalduero Viu.
En este periódico, que hace poco se rindió a los encantos de la OMS y de las grandes multinacionales farmacéuticas sólo para descalificar a la monja médico de Montserrat que ponía en duda todo el montaje sobra la gripe A, se publica esta carta que, amparada por los hechos, o mas bién pos los no hechos, puesto que no ha pasado casi nada, viene a darle la razón. A la monja, digo, por eso subrayo que no es creativo.
Creativa fue la persona que decidió incluirla en la sección de Cartas al Director como carta destacada. Enhorabuena.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Pandemia/catastrofica/elpepuopi/20100102elpepiopi_6/Tes
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Aporias/nueva/decada/elpepisoc/20100102elpepisoc_6/Tes