sábado, 10 de abril de 2010

El recurso de hablar del tiempo

Uno de los deportes nacionales de los habitantes de Galicia es hablar del tiempo. Si tenemos en cuenta que allí suele llover mucho ("por algo es verde", que diría mi cuñado), la mayor parte de las veces es para quejarse de lo que casi todos califican de "mal tiempo".
En las vacaciones de Semana Santa, el tiempo, según esta premisa, fue malo. Llovió bastante, para la mayoría, demasiado. Tengo que decir que para mí llovió estupendamente. Era justo la cantidad de lluvia que yo necesitaba.
La lluvia me tranquiliza, hace que no me sienta rara por coger un libro y ponerme a leer en el sofá mientras de vez en cuando levanto la vista para regocijarme en el perfil desdibujado de los montes que circundan el Valle. Las ventanas parecen cuadros de acuarelas, llenas de colores suaves.
Si hubiese hecho "buen" tiempo, me habría pasado la semana inquieta, pensando dónde podíamos ir de excursión, a tomar algo en algún sitio con terracita para que nos diera el sol, preocupada por que ese sol no fuera a ser demasiado.
Pero no. Llovió. Y, de vez en cuando, escampaba lo justo para pasear un rato, y volver a casa a descansar. Porque para mí la clave era descansar, no cansarme más todavía.
Pero la gente se quejaba y se quejaba del "mal" tiempo. Casi llego a ponerme a dar voces.
Me di cuenta de que es el mejor método que muchos tienen para quejarse sin perder la compostura. Sienten el alivio de quejarse sin tener que citar lo que de verdad les molesta o les hace daño: su propia vida, en la que por mucho sol que haga, siempre parece que llueve.
Mientras no borren los nubarrones en sus realidades cotidianas, de nada va a servir que salga el sol. Eso sí, por lo que parece, notan más sus propios nubarrones cuando, además, fuera llueve.
Pues yo noto más mis nubarrones cuando fuera hace sol. Y ya casi no noto nubarrones, dentro de mí escampa, y sólo llueve cuando toca.
Así que para mí fueron unas estupendas vacaciones lluviosas. Siento no estar de acuerdo con la mayoría.

1 comentario:

  1. lo sabía! tenía razón.
    eres una sirena que nada con pies y contracorriente!

    ResponderEliminar