miércoles, 27 de enero de 2010

Malos tiempos para el periodismo

Me pregunto si soy periodista o ya no lo soy. Últimamente esta profesión ya no es lo que era. Todos intentamos hacerlo lo mejor posible, pero con eso no basta. Hasta el más listo cae en trampas. Hasta al más agudo le manipulan.
Este oficio intenta obtener información para contar la realidad. Para ello, buscamos la verdad. Pero en los últimos tiempos, la verdad que obtenemos en nuestra búsqueda no es más que una parte de la verdad, porque el resto se hurta a nuestros ojos por un sistema parecido al de la tinta del calamar: te ponen algo delante para que te fijes en eso y no veas lo que hay detrás.
Y con una parte de la verdad no podemos explicar toda la realidad.
Ya no es que reproduzcamos mentiras que nos ofrecen nuestras fuentes como verdades, que también ocurre. Es que lo que diversas fuentes ofrecen como verdad a veces no lo es, aunque incluso nuestras fuentes piensen con toda su buena intención que sí lo es.
Es difícil filtrar y separar una cosa de otra, y además buscar qué parte de la verdad se nos está hurtando para hacer un retrato lo más completo posible de la realidad. Y es más difícil aún porque los periodistas estamos formados en el racionalismo más absoluto: no hay noticia sin datos, sin informes, sin fuentes probadas que lo avalen todo con sus palabras, sin algo palpable.

Nadie nos ha entrenado en la intuición. Si supiésemos utilizarla mejor y con más intensidad de lo que ahora lo hacemos, sería más difícil que nos la colaran.
Para más inri, nos enfrentamos ahora a la endogamia informativa: confidenciales que nos hablan de nosotros mismos.
Una compañera, actualmente de mucho éxito, me comentó cuando era becaria que se sorprendía de la arrogancia de los periodistas. Ahora está pillada por su ego como lo estamos todos los demás. Así que a muchos les encanta regodearse con las noticias que se publican en diferentes webs sobre la propia profesión, y el tiempo que pierden en leerlas ya no lo van a utilizar en buscar las partes de la verdad que algunos intentan hurtar a la ciudadanía.
Y la guinda es lo fácil que resulta ahora descolgar el teléfono o irte de cañas con las fuentes y luego reproducir lo que dicen unos y otros para elaborar las informaciones. Como si lo dijeran sin ninguna intención!
Este moderno periodismo de declaraciones es una de las más graves fuentes de desinformación con las que tienen que lidiar cada día los ciudadanos, con el problema añadido de que ni siquiera saben que tienen que replantearse que eso que leen, escuchan o ven no es la realidad, sino cómo ve una parte ínfima de la verdad un señor o una señora que tiene la suerte de que le pongan los micrófonos delante de la jeta.
Son malos tiempos para el periodismo. Podemos optar por dejarlo, y que vengan las nuevas generaciones, que bastante tienen con trabajar y cobrar una miseria por ello como para ponerse a discutir o repensar los contenidos de lo que hacen. O intentar que esto no se vaya al garete.
La verdad está ahí fuera. Pero también está aquí dentro.
No me puedo creer que ninguno de todos los periodistas que conozco y he conocido no hayan sentido nunca la leve punzada de la intuición cuando les llega algo que puede no ser cierto, o no serlo tal como está contado. Por qué seguimos pensando que la intuición es sólo para brujas? Igual es eso lo que nos falta para volver a hacer bien nuestro trabajo.

1 comentario:

  1. Lila, perdona la intromisión. Quería agradecerte los ánimos ofrecidos en el blog de Lobo. Estoy de acuerdo en lo que dices, yo mismo soy depositario de los posos de esa educación machista, aunque me crié básicamente entre mujeres y eso es una ventaja, pero no una solución. Fíjate la casualidad de que ayer se volviera a insistir sobre la diferencia salarial entre hombres y mujeres al desempeñar un mismo trabajo. Yo la primera vez que lo oí, no podía creerlo, pero los datos son irrebatibles, lo cual incrementa mi vergüenza. P.e., 25 años en El País y cuántas mujeres directoras has tenido en el principal periódico progresista español. Las facultades de Periodismo arrojan unas 6 periodistas por un periodista y sin embargo, los medios, con mínimas excepciones, siguen estando en manos de hombres. Mal vamos.
    Y respecto al Periodismo de declaraciones, se ha impuesto, es verdad, pero eso no es Periodismo. Además, antes se buscaba la opinión del contrario, su declaración, para ofrecer una noticia completa y ahora se guarda para el día siguiente y así se asegura la ocupación de un espacio en el medio. En esto también vamos cada vez peor. Un saludo.

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