martes, 5 de enero de 2010

Las niñas se pegan

Vaya cómo se las gastan nuestras niñas!
La última moda entre las adolescentes es la de pegarse.
Por lo menos, en la zona donde vivo, que es el madrileño barrio de San Blas, subbarrio de Las Musas, conocido antes como la "Pequeña Moraleja".
Ignoro cómo se las gastan en otras zonas más pijas, pero me temo que no mucho mejor.
Hete aquí que la revolución femenina ha llegado a su culmen, a sus más altas cimas de la miseria, que diría Groucho.
Porque se trataba de conseguir la igualdad de trato, no de ser iguales a los hombres en lo peorcito que ellos tienen: su tendencia a la agresividad física, fruto de estar bajo la imparable droga de la testosterona desde su etapa fetal.
Los niños se pegan, juegan a lo bestia, y cualquiera que ha tenido niños y niñas se ha dado cuenta de que desde pequeños son muy distintos.
Pero resulta que ahora las niñas, al sentir la embriaguez hormonal de la adolescencia, en vez de dedicarse a coquetear, se ponen agresivamente cachondas, y la emprenden a leches unas con otras por tonterías como que "has mirado a mi novio" o "al chico que me gusta", digo "por el que estoy".
Ignoro lo que opinan los chavales de esta misma edad cuando les toca tomar partido por unas u otras. Supongo que hacen mutis por el foro. Tal vez les gusten estas peleas, que ya no son de gatas, tirándose del pelo e insultándose, como antes. Tampoco son eróticas luchas en el barro, donde hay mucho ruido y pocas nueces, mucha carne y pocos moratones.
Nooo, son a puñetazos y patadas, y menos mal que todavía no se han puesto a dar clases de artes marciales.
No veo a los chicos excitándose ante tales espectáculos. Más bien pensando que si ellas se ponen en ese plan, a ellos qué les queda?
Se trataba de que las mujeres trajéramos al centro del mundo nuestra esencia femenina, para cambiar el curso de los acontecimientos y de la historia que en los últimos siglos estuvo bajo el control de la mitad de la humanidad, y llegase a estar bajo el control de toda la humanidad. No de que nos convirtiéramos en más hombres que los hombres. O siempre estuve fuera de onda?

1 comentario:

  1. Tanto quieren gustar a los chicos, que al final les disgustan. Y luego les extraña que les gusten más otros chicos: puede que lo que les vean sea su parte femenina, ahora que a las chicas se les ha ido. No sé, pero está claro que van un poco perdidas, dándose de tortas por la vida...

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